miércoles, 1 de junio de 2016

A paso lento


La fecha del 1ro de Junio, sino es  histórica, al menos memorable y muy personal para mí. En el 2015 inicié un camino, una pequeña travesía que aún no sé a donde me llevará: empezar un blog, 
una idea tan sencilla pero a la vez tan aterradora para los que no estamos acostumbrados a obedecer la valentía del corazón.

Sin miramientos y sin nada de experiencias, armada de ganas y una curiosidad única por este nuevo camino, me sumergí en la aplicación e iniciaron los primeros pincelazos de la experiencia más íntima, personal y sincera que uno puede tener con uno mismo: escribir para reflexionar, para conocerse, desahogarse o intentar poner en palabras lo que pasaba por mi cabeza.

Una publicación y postear el link, pasarlo a amigos y conocidos, buenos comentarios, apoyo y aterrizaje a no más que "Tienes un diario personal", sí, todos somos vulnerables cuando nos permitimos desnudarnos. Críticas constructivas y una espina que nació y empezó a germinar, lento, a paso seguro, entre insomnios y ambiciones pasadas, ambiciones presentes y ambiciones futuras: Escribir y querer hacerlo bien.

Pasaron meses y planeaba qué, cómo y hasta el tono jocoso o nostálgico de las entradas a publicar. Con una periodicidad mensual, hay textos, no muy largos, no muy cortos, que reflejan parte del viaje que viví en el pasado año.

Pasos lentos que me llevaron a un nuevo año y a un nuevo camino, sorprendida, asustada y con la Fé puesta en que "Todo puede ser mejor" y lo que inició como una espina, se está formando poco a poco.

Hoy por hoy, no soy la mejor escribiendo, no me interesan las estadísticas sorprendentes de visitas, sólo quiero agradecer al momento espacio-tiempo que me permitió iniciar una locura más grande y que hoy da un pequeño fruto: Presentar en un proyecto televisivo local de Montería. Para muchos poca cosa, para mí: La Bendición de Dios, su palabra y su gracia respondiendo tantas oraciones.

Sin el blog y sin esa necesidad de iniciar un camino escribiendo mis experiencias, tal vez no hubiese encontrado la fuerza interior para creer en que puedo hacer lo que me proponga y que a pesar de los tropiezos, del paso lento, la mejor decisión fue apostar por mí y por lo que creo. 

Gracias por acompañarme en este proceso, por leerme, por reírte o por sentirte identificado con lo que publico, a tí te comparto parte de mi proceso de formación como Comunicadora y mi primera experiencia formal como presentadora en esta etapa de mi vida.


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