En qué momento tu vida se detiene y da un vuelco de 180 grados, literalmente quedas de cabeza contra todo lo que creías tener asegurado. Ése aire de superioridad al tener la vida resuelta y en un abrir y cerrar de ojos ; todo se tambalea.
A mí me pasó, a mí me está pasando. Y no duermo, y no tengo paz, desde que descubrí que este mundo no es más que momentos, los que atesoramos y los que dejamos perder.
Atesoramos la vida cuando hay enfermedad, antes no agradecemos... Y la muerte está a la vuelta, pero no nos tocó, somos ajenos, aún tengo cosas qué hacer, los que amo siempre estarán intactos cuál museo de cera... Cuán estúpidos somos.
Justo allí los abrazos pesan y las conversaciones van cargadas de alegría y amor.
Pero antes qué?
Los momentos que perdemos, siempre dejando toda a última hora, nunca planeando, simulando tener todo bajo control, pero más puede un impulso, un deseo, un ego al cual alimentar y mientras, la oportunidad se pierde: por qué no me preparé? Porqué no lo anticipé?
Yo sé la respuesta, a mí me pasó, a mí me está pasando.
Cada problema tiene su magnitud, cada solución tiene su espera. Por féy convicción salimos adelante.
Qué habría pasado si mis actos hubiesen sido coherentes a mi pensar; ya nunca lo sabré.
Una semana antes de cumplir 24 años, Descubro cuán agradecida estoy con la vida por lo que me han dado, cuán hueva he sido por no devolver ésas bendiciones, cuán egoísta al encerrarme en mí mundo de vanidades, egos y sueños inalcanzables... Cuando el Mundo gira, los que amamos se enferman, los niños crecen y las palabras se callan.
Descubro que además, no basta tener la vida planeada, hay que devolver los privilegios con los cuales crecimos, y ser agradecidos de tener un día más para amar.
Creí que no siempre estamos dispuestos a ver lo que realmente importa, hay seres que llegan inesperadamente a tu vida como un rayo de sol, potente , iluminando tú razón y tú corazón.
Mientras hay otros seres, que por años sólo han traído sombra a tu vida.
Qué importa? Que re valúo lo que que SÍ me importa, lo que siempre amaré y recordaré, de las relaciones que me sentiré orgullosa de tener y de los momentos que agradecida viví.
10 días antes de mi cumpleaños, me siento más a la deriva que nunca, cuando creía tener mi vida resuelta. mientras encuentro mi norte, voy contando 23 años de momentos que vale la pena atesorar, vivir, volver a vivir, y a Los seres que llegan como luz, en este mundo de almas oscuras.